Toda identidad es transitoria. Ninguna pertenece intacta.
Habitamos distintas versiones de nosotros mismos a lo largo de la vida; algunas las elegimos, otras nos encuentran.
En licantropo entendemos la joyería como un registro de los procesos que moldean la identidad, los momentos en los que una persona deja atrás una versión de sí misma para dar paso a otra.
No diseñamos como símbolo de perfección, cada pieza explora un estado distinto del cambio como una reconstrucción personal.
Toda transformación comienza con un umbral.
Y en ese tránsito nace Licántropo.